Salomón construyó un templo magnífico a Dios en Jerusalén. Roca sobre roca. Siglo tras siglo, Salomón tras Salomón.
Roma lo destruyó. Roca tras roca. Y se llevó a Dios con ella.
Alá apareció e instaló una cúpula donde estaba el templo de Dios en Jerusalén. La Roca sobre roca.
La Segunda Roma abandonó a la primera y construyó una cúpula a Dios en su seno. Y se llevó a medio Dios con ella. La Divina Sabiduría.
Alá persiguió a Dios allá también, e impuso su cúpula sobre la cúpula de Dios.
Dios volvió entero a la primera Roma. Pero no es lo mismo desde entonces.
2 comentarios:
Se nota al tiro la reflexiva nostalgia por el coro de os niños ultrajados de Dublin...
y eso que ando suave
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